La basura de Bello: entre el mal servicio, el mal parqueo y la mala costumbre

Imagen de referencia generada con IA

Ante la noticia, casi que demorada, de la alcaldesa de Bello de terminar la relación para la prestación del servicio de recolección de basura con Bello Aseo e Interaseo, sus razones fueron más que claras. Desde un juicio razonable, la decisión responde a una realidad: es muy difícil ejercer un control total sobre un servicio cuando buena parte de su operación depende de terceros.

Pero, aunque el problema de las rutas y las recolecciones es grave y evidente, sería un error creer que todo termina con cambiar de operador. Hay otros factores a los que también hay que ponerles el foco: el despelote que genera la gente sacando la basura a deshoras y la crisis del mal parqueo en muchos barrios de Bello, que termina convirtiéndose en otro obstáculo para recoger los residuos.

Comencemos por el primer problema: la basura puesta en la calle cuando no corresponde. Hay personas para quienes este tema, al parecer, no tiene ninguna importancia. Sacan los residuos cuando la cabeza les recuerda, no cuando pasa el carro recolector. Y, por si fuera poco, muchas bolsas llegan sin separación de residuos y son lanzadas desde lejos porque quedan encima del punto de disposición. Ahí la física hace su trabajo: la bolsa se rompe y los desechos terminan regados por toda la vía.

Aquí es donde vale la pena hablar de las campañas de sensibilización. El problema no es que no sirvan; el problema es que, hasta ahora, no han sido eficientes. Se han hecho muchas, pero los resultados siguen siendo insuficientes. Además, ¿por qué casi siempre se concentran en el centro de la ciudad? Allí la foto y el despliegue funcionan muy bien para las redes sociales, pero los esfuerzos deberían estar en los puntos más críticos del sistema, hablando con los vecinos que realmente generan o padecen el problema.

Una campaña bien hecha debe partir del territorio. Identificar patrones de comportamiento, entender por qué la gente saca la basura a deshoras y actuar sobre esos lugares específicos es mucho más útil que diseñar estrategias desde un escritorio. La sensibilización sí puede funcionar, pero cuando está acompañada de presencia institucional, seguimiento y acciones concretas.

Y solo por citar un caso, ahí está el puente de la 55. Ya hemos visto de todo en ese punto. Más se demora en secar la pintura que la gente en volver a tirar basura. Ese lugar ya no necesita otro mural ni otra jornada de limpieza: necesita medidas diferentes, de esas que también duelen en el bolsillo.

El otro gran problema es el bendito mal parqueo. Hay conductores que creen que la calle frente a su casa les pertenece y dejan el carro donde mejor les parece. Cuando llega el camión recolector, pum, se encuentra con un vehículo atravesado que le impide maniobrar. Y no estamos hablando de mover un carro cualquiera: un camión compactador supera fácilmente las 10 toneladas y necesita espacio para operar con seguridad, especialmente en una ciudad con calles estrechas como Bello.

Ahí la Secretaría de Movilidad también tiene un trabajo pendiente. En los recorridos donde ya se sabe que existen estos inconvenientes, debería acompañar de manera permanente la operación del servicio. No es justo que por la decisión de un particular de dejar su carro mal parqueado toda una cuadra se quede sin recolección de basura.

Las acciones tienen que ser contundentes y sostenidas, no un operativo de unos pocos días mientras pasa la crisis. Tal vez la ciudad no tenga suficientes agentes para cubrir todos los barrios, pero sí puede priorizar los puntos donde el problema se repite semana tras semana.

Este cambio de operador es una oportunidad para hacer algo distinto. No basta con reemplazar a una empresa si las mismas conductas siguen intactas. Bello necesita combinar un mejor servicio, campañas focalizadas donde realmente hacen falta, control al mal parqueo y sanciones en los puntos donde el problema ya está identificado.

Porque muchas veces los grandes cambios no llegan con grandes soluciones, sino con decisiones constantes, permanentes y bien ejecutadas.

Por: Santiago Bedoya