Bienvenidos al circo por la Alcaldía de Bello



A poco más de un año de que comience la carrera por la Alcaldía de Bello, el circo político ya comenzó el show y los payasos ya están haciendo su espectáculo. ¿El escenario? Las redes sociales. ¿Y el guion? No es muy innovador: todo en la ciudad está mal; mejor dicho, retrocedimos a la fundación de este bravo pueblo. Salen en sus shows en redes sociales mostrando huecos ya casi históricos, rejas con óxido o, ¿por qué no?, el milagro de las fotomultas desaparecidas del sistema por abogaduchos tramolleros, que solo buscan el recaudo electoral.

Concejales que desde ya tienen que salir a hacer de “críticos” para poder lograr llegar, en un próximo periodo, a repetir curul, pero sus críticas caen en un sinsentido, porque hasta los mismos ciudadanos comentan en sus videos showseros que, cuando tenían el poder, no eran así y disfrutaban de las mieles del poder. Ahora que no las tienen, son patadas de ahogado.

Pareciera que uno de los requisitos para ser precandidato a la Alcaldía de Bello es salir a decir el guion en redes sociales, a repetir, no las mismas palabras, pero sí el mismo concepto: todo está mal. ¿Pero quiénes son los payasos? Algunos son los que apenas acaban de llegar al show, que quieren saber cuántos espectadores atrae su número para saber cuánto pueden cobrar más adelante. Otros ya son carrangas resucitadas, que buscan el protagónico del papel principal.

Habrá que esperar a que el show continúe y comience a entrar en su mejor momento para saber quiénes son los que van a entrar realmente al show principal. Mientras, veamos la antesala de un montón de payasos que tienen que preparar el terreno para los actores principales.

Ante todo, espero que este escrito no ofenda a los payasos de verdad al compararlos con esos otros payasos que se maquillan la cara del color que más les convenga, según quién reparta las entradas a la gran carpa. Porque, al final, no buscan hacer reír al público, sino ganarse un puesto cerca de las mieles que se reparten desde el edificio Gaspar de Rodas. 

Por: Santiago Bedoya Martínez