Entrevista con: Melissa Orrego

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¿Cómo va la campaña?

Muy bien, estamos trabajando mucho. Realmente han sido meses maravillosos, meses de mucho trabajo. Ya estamos a trece días de las elecciones, ya estamos en un conteo regresivo, pero vamos muy bien. Hemos hecho recorrido por Antioquia, hemos escuchado a la gente; la gente nos ha recibido muy bien, la campaña y la candidatura han caído muy bien en Antioquia, entonces estamos muy felices.

La campaña de Melissa no ha caído en debates o en discusiones que puedan generar odios o disputas. ¿Por qué la decisión de no entrar en esos juegos y discusiones, sino más bien proponer?

Yo siempre he pensado que uno no tiene que apagar la luz de nadie para brillar. Y esta campaña brilla por eso, porque hablamos de nuestras propuestas, de nuestro proceso, de lo que queremos llegar a hacer. Colombia no aguanta más odio. Claramente, también en muchos espacios hemos hablado de lo mal que va el gobierno de Petro, y no somos tibios. Lo que no está bien hay que decirlo, y lo que está bien también. Pero yo creo que hoy nos hemos concentrado en hacer una campaña bonita, en decirle a Colombia que no aguanta más odio. Es una realidad: la gente está cansada, la gente está cansada de la misma política, de las mismas formas, de los mismos gritos. Y cuando hablamos de que estamos haciendo una campaña diferente y un proceso diferente, es eso: estamos haciendo un proceso cercano, con ideas, con debates cuando haya que hacerlos, pero sin estar hablando de algo en particular.

¿Por qué aspirar a la Cámara de Representantes por Antioquia?

Es que, si no fuera por un equipo, yo no estaría aquí. Meli no llega sola a ningún lado, en ningún espacio de mi vida. Cuando estaba en algunos cargos públicos o privados, siempre he hecho equipo. Y yo creo que esta es una decisión que se toma de la misma forma: en equipo. Un equipo que decide confiar en mí, que pone mi nombre también al frente de este proceso para que yo sea quien lo represente.

¿Y por qué aspiramos? Porque también estamos cansados de ver muchas formas de lo que no nos gusta, y queremos llegar a ser una política diferente. No es un camino fácil, no es nada fácil, menos siendo mujer —porque lo he entendido estando en esta candidatura—, pero yo creo que la intención es llegar a trabajar y hacer un proceso disciplinado. Porque también, como bellanitas, como antioqueños, merecemos congresistas que lleguen a hacer la tarea que tienen que hacer y no solamente a calentar una silla.

Mencionas un tema muy clave: las mujeres en la política. Cuéntanos, ¿cuál es el recorrido de Melissa en el sector público y privado? Porque desde el sector público se estigmatiza mucho a la mujer por hacer parte de este tipo de procesos, al considerarlos tradicionalmente como cosa de hombres.

Lo primero es que mi profesión es comunicadora social, periodista; soy especialista en Gestión Pública, especialista en Gerencia de la Comunicación Organizacional y magíster en Gobierno. Tengo 31 años y mi recorrido ha sido, en gran parte, de mi vida social. He estado al frente de diferentes procesos sociales con niños, jóvenes, personas mayores, habitantes de calle y personas privadas de la libertad.

Cuando terminé la universidad, incluso hice las prácticas en el Hospital San Vicente, en la Fundación, en Comunicaciones. Y de ahí paso a ser parte de un proyecto con el Área Metropolitana y una empresa privada sobre educación ambiental. Yo entré como técnica —como técnica, aunque ya era profesional— y a los seis meses llegué a coordinar el proyecto. Gracias al desempeño, a la tarea que hicimos, estuve coordinando por dos años este proyecto que benefició a más de doscientos mil niños y jóvenes de toda el Área Metropolitana, en colegios públicos. Pero a la par, estaba haciendo asesorías de comunicaciones en diferentes empresas privadas.

Luego llegué a la Alcaldía de Bello. En la Alcaldía de Bello estuve como directora de Comunicaciones. Después, un tiempo para el Área Metropolitana con una empresa privada, realizando toda la estrategia digital del Área Metropolitana, y regreso a Bello, a mi casa, como directora de Comunicaciones. Luego de eso, paso a ser secretaria del adulto mayor. Fui secretaria del Interior también, encargada por varios periodos; pero, ya en propiedad, fui secretaria del adulto mayor casi tres años. Y de ahí pues ya salgo directamente a hacer este proceso de campaña.

Respecto a lo otro que me preguntabas de las mujeres en la política: Santi, no es fácil. Y menos porque mucha gente en esto se acostumbra a hablar sin conocer. Te ven en la valla como mujer, si eres joven, si para unos eres bonita o para otros eres fea. Dicen: "Ella está ahí porque quién sabe quién es, de quién es hija, quién es el marido". O "es bonita", o "es fea". Porque siempre, desafortunadamente, a las mujeres nos tienden a señalar y a poner unos títulos. Y no: nosotras estamos aquí porque también estamos preparadas para estar en estos cargos.

Quizás para mucha gente que tenga 31 años y vaya para el Congreso puede ser muy joven, pero para mí es una gran ventaja. Porque somos jóvenes disciplinadas, porque gracias a Dios todo en mi vida me lo he ganado con esfuerzo, con trabajo y con disciplina. Y somos jóvenes que queremos llegar a renovar esos espacios con otras formas de hacer política, otras que quizás ya han pasado, de las que la gente ya está cansada. La gente ya quiere renovar, y nosotros somos hoy una propuesta de renovación de esos escenarios.

De los recorridos que has hecho, ¿qué has podido recaudar para tu campaña?

Bueno, yo creo que en estos recorridos… pues llevamos ya un año recorriendo Antioquia, claramente mucho más tiempo recorriéndola, pero de otra forma. Hoy lo estamos haciendo en una precampaña y ya como candidatas oficiales. Y en esta candidatura hemos escuchado a mucha gente. Mi objetivo, recorriendo los municipios, era no solo darme a conocer, sino que la gente pudiera decirme —y yo pudiera vivir de primera mano— cuál era la realidad que vivía cada uno de los municipios de Antioquia. Porque era la única forma en la que yo podía llegar al Congreso a hacer una buena tarea legislativa, que es lo que queremos hacer.

Entonces, hemos escuchado muchas realidades, muchas problemáticas, especialmente en temas de seguridad, en oportunidades —en oportunidades—, tanto desde el tema educativo para los jóvenes, deportivo, pero también en una falta de empleo para muchas personas que hoy no sienten que tienen esas oportunidades. En algunos municipios, temas de turismo. El turismo: son municipios que viven del turismo y hoy se ven afectados de muchas formas.

Hemos recorrido muchas empresas y nos hemos sentado con muchos empresarios antioqueños de diferentes sectores. Y también escucharlos a ellos, con su preocupación de que hoy el país no está bien, de que hoy este gobierno se ha dedicado a maltratar a quien genera empleo. Yo soy de la idea de que aquí hay que tener un equilibrio: hay que cuidar a quien genera empleo, pero también al empleado. Porque no es fácil tener un emprendimiento, montar una tienda no es fácil. Entonces, también hemos hecho esos recorridos de escucharlos.

Yo creo que ha sido un año de escucha, de escucha. Porque con esa escucha nos hemos concentrado no solo en cuatro líneas, sino que también hemos llegado a unos compromisos de que vamos a llegar a trabajar. Ese ha sido mi único compromiso: primero hay que ganar. Y después de que ganemos, sentarnos a revisar detalladamente qué es lo que vamos a llegar a proponer puntualmente y qué vamos a llegar a gestionar. Pero en este ejercicio, hemos escuchado.

¿Qué análisis haces hoy del gobierno de Gustavo Petro?

Yo casi que no estoy de acuerdo en nada. Petro se hizo elegir con las banderas de los jóvenes, y a los jóvenes les ha dado la espalda por completo. El deporte es la cartera más desfinanciada de este gobierno: un billón trescientos mil millones de pesos le ha quitado en menos de dos años al presupuesto del deporte. Se hizo elegir con las banderas de que iba a condonar las deudas del ICETEX y, en contrario a eso, lo que hizo fue quitar ese subsidio de la tasa de interés que les bajaba a ellos el valor que pagaban. Prometió crear universidades y no ha creado ni una universidad. No ha creado la primera.

El sistema de salud: quizás en el papel puede funcionar su propuesta, pero en la realidad es completamente diferente. Yo creo que hoy las EPS y el dinero de las EPS lo deben seguir administrando las personas que conocen de esa realidad, que conocen del medio, siempre y cuando haya una buena vigilancia, un buen proceso. Porque no estaba bien, ¿cierto? También había cosas que como sistema de salud se tenían que mejorar. Pero hoy estamos viendo cómo, desafortunadamente, ese nuevo modelo que él propone no ha dado resultados —o si los ha dado, han sido negativos—. La gente hoy, para reclamar un medicamento, es imposible; para pedir una cita médica, igual. Las urgencias están colapsadas, los hospitales no aguantan más porque no les están girando los recursos.

En materia de seguridad, estamos retrocediendo a unos años difíciles de la violencia de este país. O sea, casi nada ha funcionado. Al campesino también le han jugado con la necesidad y con la realidad de muchos de los campesinos. Hoy están golpeados. Hoy están… y me lo decían estos días y me dio mucha tristeza: en embalses, unos campesinos me decían: "Meli, hemos preferido botar los cultivos porque nos sale más costoso mantenerlos en estos tiempos que lo que nos los pagan".

Entonces, hoy las cosas del país no están bien. Yo creo que lo único que rescato, como antioqueños, de este gobierno es la resistencia que hemos tenido. Y ahí es donde mostramos realmente de qué estamos hechos y que podemos ir saliendo adelante poco a poco. Pero no podemos solos, necesitamos al gobierno.

Entonces, yo simplemente tengo una palabra para describir este gobierno, y es negligencia. Lo resumiría en una sola palabra: negligencia. Sí, sí, porque lo que te contaba es que son muchos los sectores. Y si nos vamos con cada uno de los sectores, estamos igual. Tienen muy buenas propuestas o ideas, pero no las han podido ejecutar —no ha podido ejecutar nada—. Entonces, ahí es donde uno dice: ¿entonces qué estamos haciendo? Estamos acabando con todo.

¿Qué cambios le harías a este país si fuera nada más tu decisión? ¿Qué cambios le harías hoy al país para que funcionara de una mejor manera?

Primero que todo, yo creo que eso es hasta irresponsable respondértelo, pero… yo creo que lo primero es el tema de la seguridad. Este país necesita seguridad para todos: para las familias, para la empresa, para la inversión, para sentirnos seguros. Porque hoy nosotros lo hemos vivido en carne propia. Este país vivió momentos muy difíciles de violencia, muy oscuros, y hoy volvimos a retroceder.

Yo creo que sin seguridad no hay absolutamente nada. Y hoy estamos golpeando a la Fuerza Pública, la estamos dejando abandonada, pero a los bandidos los estamos protegiendo. Entonces, yo creo que esa sería la primera.

Y la segunda es la salud. Porque estamos en el peor momento de la salud en Colombia, estamos en el momento más crítico. Y hoy se nos están muriendo los niños porque no tienen un medicamento. Entonces, ojalá pudiéramos arreglar ese sistema para que fuera lo que es: un derecho, y se atendiera a la gente como debería ser.

Yo creo que esas son las dos prioridades que tiene este país, sin descuidar todo lo otro. Pero yo creo que esas son las dos banderas principales, para que todo lo otro se pueda ir dando.

En materia de seguridad del departamento, que lo has recorrido —en algún otro espacio nos decías que te han impedido incluso el ingreso a ciertas zonas del territorio antioqueño—. ¿Cuáles son las dificultades que has tenido en materia de seguridad?

Bueno, recorrer Antioquia es maravilloso, pero no es fácil. No es fácil porque las carreteras… hay carreteras que no están en su mejor estado, los tiempos, el clima afecta mucho. Pero hay otro tema que es la seguridad.

Hay municipios como Anorí, como Briceño, que muchos de los líderes nos han dicho: "No vengan, por favor". No es que me lo haya impedido como tal un grupo directamente, pero con la realidad que se vive en esos municipios y en otros, los líderes han dicho: "Por favor no vengan, que no es seguro". Entonces, hemos evitado ir a muchos municipios de Antioquia por esa inseguridad que se vive.

Yo te voy a poner un ejemplo muy claro y es Valdivia —y lo pongo porque mi familia es de allá—. Entonces nos tocó, como familia, vivir un momento muy difícil de esa guerra y esa violencia que hubo en un pasado. A mis papás les tocaron enfrentamientos con la guerrilla en plaza pública. Pero además de eso, ellos se vinieron hace muchos años. Y yo regreso a Valdivia después de mucho tiempo, de estar en recorridos por Antioquia que no habíamos podido ir, porque ustedes saben que Valdivia tiene una problemática con grupos armados.

Sin embargo, fuimos. Y estando ahí, iban a subir unas personas de un municipio más cerquita, pero más en la parte de abajo del Bajo Cauca, y no pudieron subir porque había una amenaza de explosión en la vía. Y estábamos en Valdivia.

Entonces, esas son las cosas que vivimos. Pero no solamente en temas de seguridad, también de infraestructura. Porque hoy las carreteras no están en condiciones. Muchas, muchas. Hay otras maravillosas, claramente, otras que, mejor dicho, da gusto recorrerlas. Pero hay vías que desafortunadamente… también en esta campaña tuvimos un accidente difícil, grave, viniendo de Urabá, en la vía de Dabeiba. Ustedes saben que esa vía ha tenido, por lo general, el tema de derrumbes. Y tuvimos un derrumbe, aproximadamente tres kilómetros de caída de piedras, de rocas gigantes. Parecía una película, literal. Y el carro me quedó de pérdida total. Y desafortunadamente, un compañero tuvo un accidente: una de las piedras gigantes que nos dañó el carro dañó la ventana en la que él venía, y tuvo dos cirugías debido a ese suceso.

O sea, no es fácil, no es fácil recorrer. Pero cuando al menos hay seguridad, que uno se siente tranquilo, pues es mucho más fácil llegar a cada uno de estos rincones.

Cambio un poco el tema y ya para ir cerrando esta entrevista. Tres gatos, dos perros. ¿Cómo llegan a su vida?

No, dos gatos y un perro. Dos gatos y un perro.

Mira, Isis, la tengo. La perrita es una husky siberiana albina, hermosa. Ella me la regalaron hace muchos años, cuando yo estaba saliendo de la universidad. Y es una nobleza esa… ella es una hermosura. Es tierna, es… a veces no parece ni loba, porque los lobos son orgullosos. Y no, esa perrita es maravillosa. Ella fue un regalo.

Luego llega… yo vivo con mi hermana y mi hermana me dice: "Meli, quiero adoptar una gatica". Y yo le dije que claro que sí. Entonces la adoptó, es hija de ella, pero parece mía. Ella siente que es mía, es más mía que de ella. Y era una gatica que había sido maltratada y llegó con muchos temores. Ya, mi luz… yo le digo: "Mami, ya es otra completamente diferente". Ya es feliz, ya está, ya confía.

Y la otra es Dulce, Dulce. Es una historia muy especial. Porque Dulce, cuando yo era secretaria del adulto mayor, un día estaba en la oficina del barrio Mesa y escucho que la vigilante me llama, me dice: "Jefe, un gatico". Y yo soy amante a los animales. Entonces salgo y la miro en la puerta. La llamé y entró hacia el patio de la oficina donde estábamos y nunca, jamás volvió a salir.

Dulce llegó muy enferma. Yo creo que ella llegó pidiendo ayuda. Dulce tiene leucemia, pero tenía una enfermedad muy grave en sus encías. Tenía sarro en los dientes, pero estaba tan avanzada la infección —debido a la leucemia y al sarro— que mi Dulce no comía, Dulce no cerraba la boca, Dulce no jugaba. Llegaba con la boquita abierta, siempre estaba con la boca abierta y la lengüita afuera, del dolor que tenía, porque era muy inflamada.

Entonces, inmediatamente la adoptamos. La adopté. Aunque ya no esté en la secretaría, sigo siendo la mamá y veo por sus necesidades. Pero la operamos dos veces, incluso a Dulce tuvimos que, en la segunda cirugía, desafortunadamente quitarle los dientes, porque era la única forma en que se iba a aliviar. Dulce llegó además desnutrida. Ya Dulce es un globito, está súper gorda, aliviada, pero sobre todo muy feliz.

Ya yo no me la pude llevar para mi casa. Primero, porque tengo la otra gatita y si se les pega la leucemia. Y segundo, porque Dulce es muy feliz en la secretaría, y la secretaría es muy feliz con ella. Entonces es una historia muy bonita, pero sigo siendo su mamá.

Entre las acciones que se están planteando para esas iniciativas que llevará al Congreso, ¿hay algo para endurecer penas en contra de maltratadores de animales?

Hoy estamos concentrados en lograr el objetivo. Pero después del nueve de marzo nos concentraremos en varias cosas. Primero, en hacer un tour de la gratitud, porque siempre he dicho que hay que ir a agradecer ese voto de confianza. Y segundo, se agradece después con trabajo, con un buen trabajo desde el Congreso.

El tema de los proyectos, claramente sí hemos pensado en muchos, y claramente el tema de los animales está fijo ahí. Pero siendo responsables con los procesos, queremos primero ganar y ya concentrarnos en ese momento. También, entre marzo y julio —que es la posesión del Congreso— sentarnos a revisar, pues muy juiciosos, detalladamente qué es lo que vamos a presentar y qué es lo que vamos a hacer puntual. Pero el tema de los animales siempre será una de mis prioridades.

Finalmente, un mensaje para todas las personas que van a leer esta entrevista. ¿Cuál es el mensaje para ellos?

Bueno, el mensaje es agradecerle a los que hoy nos acompañan. Y a los que no nos conocen, interesante que nos conozcan, que conozcan esta apuesta de Melissa, que conozcan este equipo, que conozcan nuestras propuestas, nuestras líneas de trabajo. Y sobre todo, que tomemos decisiones importantes en estas elecciones.

Para mí, se vienen las elecciones más trascendentales de la historia del país, porque hoy nos estamos jugando todo o nada en la realidad en la que estamos viviendo. Entonces, pedirles que por favor voten a conciencia. Que voten a conciencia por esos candidatos, que conozcan a los candidatos, que conozcan qué es lo que hace un congresista, un presidente —porque mucha gente desafortunadamente no conoce eso—. Y que aquí les tengo una opción: que nos acompañen el ocho de marzo, con Centro Democrático, número ciento tres, en esta candidatura. Una candidatura y una apuesta social que quiere llegar a renovar esos espacios, pero sobre todo a trabajar disciplinadamente por las causas que como antioqueños nos merecemos y necesitamos.