¿Cómo
va la campaña?
Extremadamente
bien. Esta es la campaña del amor, así la denomino yo: la campaña del amor. Lo
único que hemos encontrado es cariño, amor, en todo el territorio colombiano.
Ya me he recorrido 27 departamentos, donde tenemos equipos grandes, pequeños y
medianos, pero hay cariño en cada uno de esos departamentos.
Hemos
venido creciendo mucho. La gente está valorando mucho el ejercicio que hemos
hecho en el Congreso. Han valorado esta lucha que hemos emprendido desde hace
rato y estos 12 meses que llevo nuevamente en el Congreso: la defensa del
Gobierno del Cambio, la defensa de las políticas de este gobierno de Petro. La
gente lo ha valorado mucho y por eso hemos crecido cada día más. Ha sido una
campaña muy, muy bonita.
Hagamos
un pequeño balance: ¿cuál ha sido ese trabajo en estos 12 meses desde el
Congreso?
Hemos
logrado incidir en sacar algunas reformas importantes, como la reforma a la
salud. Me tocó meterle el diente e incidir mucho en eso.
También
me ha tocado la defensa del Gobierno, muchas audiencias públicas, y la defensa
de lo que hoy, para mí, es una de las políticas más bonitas: la reforma
agraria. He venido acompañando la entrega de tierras; se han entregado más de
900 mil hectáreas de tierra en este gobierno.
Además,
he acompañado desde el Congreso la reforma pensional, defendiendo el salario
mínimo vital. En defensa de este gobierno, la verdad, me la he jugado toda.
Y
bueno, también defendiendo nuestras propuestas: el internet como un derecho
fundamental; el sistema público veterinario para los animalitos de compañía; el
apoyo a los estratos 1, 2 y 3; y la reforma a la Ley 30, que también logramos.
Me di un debate durísimo allí para que avanzáramos un poco más y tuviéramos más
posibilidades para los jóvenes.
Desde
el Congreso hay copartidarios de la Alianza Verde que han sido bastante fuertes
y opositores al Gobierno. Un ejemplo es Katherine Miranda, quien se ha mostrado
como una crítica acérrima. ¿Cuál es su postura frente a esos congresistas que
hoy se proyectan como una figura distinta dentro del partido?
Son
unos traidores del pueblo colombiano, porque se hicieron elegir con votos
alternativos. Recuerdo a JP cuando estaba en campaña en contra del uribismo y
ahora es aliado del uribismo. Es una vergüenza.
Katherine
Miranda, esta señora, se puso la bandera del CRIC, la del Consejo Regional
Indígena del Cauca; se puso la bandera reivindicando las luchas sociales, y hoy
es contradictora de sus propios discursos.
Yo
creo que el pueblo colombiano se dará cuenta. Y no solamente Katherine Miranda:
Catherine Juvinao, la misma Angélica, en contra de este proyecto alternativo…
Yo creo que es una vergüenza. Y en las urnas los van a castigar, se lo aseguro.
En las urnas van a ser castigados, porque este pueblo cambió.
Hay
petrismo puro en todo este país. Y los traidores del pueblo, esos que se
hicieron elegir con votos alternativos —y es más, con votos de Petro—, hoy vea
lo que están haciendo: son unos traidores. Y eso está pasando en el Verde.
Por
eso estamos metiéndole duro los petristas del Verde. Yo soy el petrista del
Verde y estamos trabajando duro, precisamente, para recuperar el Verde. El
Verde es un partido de centroizquierda, no es un partido de derecha.
Lo
que hay que hacer es ganar y que ellos se vayan: que se vayan, que se vayan
para el Centro Democrático o que se vayan para la extrema derecha, donde se
sientan bien. Pero este partido no es un partido de derecha, no es el partido
de ellos.
Estuviste
dos o tres años en la embajada de Nicaragua. ¿Qué tal fue el trabajo allá?
Petro
me encomendó una labor: era restablecer relaciones. En Colombia no había
relaciones diplomáticas con Nicaragua; hacía más de un año no teníamos
embajador allí. Me enviaron para restablecer esas relaciones, precisamente
porque hay temas neurálgicos después del resultado de La Haya, y hay que
continuar con el acuerdo limítrofe, con el acuerdo comercial y con un acuerdo
de pesca —temas que son fundamentales entre ambos países después del fallo en
La Haya sobre límites marítimos tras un largo litigio histórico entre Colombia
y Nicaragua.
Yo
creo que el trabajo que hicimos desde lo que yo denomino la diplomacia del
amor fue justamente eso: a pesar de las diferencias que puedan tener los
países, la diplomacia tiene que funcionar a través del respeto y del amor para
poder generar las condiciones óptimas para el pueblo colombiano. Nosotros
representamos al pueblo colombiano.
Allí
hicimos un trabajo para más de 500 colombianos, pero sobre todo para los
colombianos y colombianas que están allá, como los pescadores de San Andrés y
Providencia, que al final son los más afectados cuando esa relación se rompe.
Logramos hacer un buen trabajo, incidir en esos temas y, bueno, creo que la
diplomacia con el pueblo nicaragüense avanzó bastante.
Dos
temas clave: Estados Unidos y Venezuela. ¿Cuáles son tus percepciones frente a
esos dos temas?
Con
Estados Unidos son dos capítulos diferentes. Yo creo que Petro se paró de
frente a defender al pueblo colombiano. La dignidad del pueblo
colombiano no se negocia, no se vende. Eso se vio desde que empezaron a
deportar ciudadanos y ciudadanas colombianas y los querían traer encadenados
como delincuentes. Ahí fue cuando nuestro presidente se paró firme: los
colombianos no se tratan como delincuentes.
Esa
pelea ha continuado, incluso con otros episodios más recientes entre Colombia y
Estados Unidos, donde ha habido tensiones diplomáticas, revisiones de
cooperación y diferencias claras con la política exterior estadounidense.
Un
pueblo libre es un pueblo que dialoga, pero también es un pueblo que se
respeta. Esa ha sido la postura: hablar, pero de tú a tú.
Con
respecto a Venezuela, es una vergüenza lo que hizo Estados Unidos con
Venezuela. Uno no puede irse a meter en otro pueblo; hay que respetar los
tratados internacionales, la soberanía de los pueblos y la libre
autodeterminación. Esa es la postura. Hay que rechazar cualquier intervención
militar en cualquier país del mundo y respetar la soberanía de cada nación.
Además, el Gobierno colombiano ha defendido el restablecimiento y mantenimiento
de relaciones diplomáticas con Venezuela, después de años de tensiones y cierre
de fronteras.
Otro tema: nuestro vecino país, Ecuador. ¿Cuál consideras que es la postura en este momento? ¿Cuál debería ser la postura más acertada para llegar a acuerdos de aranceles de parte y parte?
Pues
yo creo que él se equivoca. Él tiene muchos líos; es un empresario de los más
ricos de Ecuador y tiene muchos problemas. Recuerden que cogieron un cargamento
de la empresa de él, de bananos, con cocaína. Y él es el que tiene que
responder, con mucho lío.
Lo
que hay que hacer es que el pueblo ecuatoriano no salga afectado. Porque es que
Ecuador depende… o sea, la electricidad: Ecuador depende de Colombia. En
Colombia, el día que se tome la decisión de desconectarlo, se quedará muy buena
parte de Ecuador sin energía.
Yo
creo que se equivoca profundamente por sus propios intereses. No está pensando
en el pueblo ecuatoriano. Yo creo que ahí se equivoca.
Nosotros
insistimos en que los pueblos no deben estar peleando de esa manera y, sobre
todo, los pueblos hermanos. Es que Ecuador… Ecuador son pueblos nuestros,
pueblos hermanos. Yo no entiendo por qué se meten en esta locura de peleas
innecesarias.
¿Cómo está el tema de seguridad? Como senador, como embajador, conociendo otras partes del territorio, pero también en campaña: ¿cómo está el país en materia de seguridad?
Después
del Acuerdo de La Habana, el país tuvo un descanso. Los dos años siguientes al
acuerdo se demostró, se vio. El Hospital Militar se quedó sin un solo herido, y
eso es maravilloso.
Pero
aquí hicieron campaña por la guerra y ganó la guerra. Y el compromiso de Iván
Duque fue hacer trizas los acuerdos, hacer trizas la paz. Y lo lograron. De ahí
empezó esta escalada, esta ola de violencia.
Hoy
nuevamente tenemos una propuesta de paz total. La paz total tiene sus bemoles,
sus cosas, pero es lo que el pueblo necesita. Aquí tenemos que apostarle a la
paz.
Hay
un sector político al que lo único que le gusta es la guerra: la guerra y la
sangre les da réditos políticos. Eso es claro. El Centro Democrático lo único
que quiere es que este país vuelva a la violencia para intentar vendernos
seguridad.
Eso
es lo que han hecho: como nos vendieron la seguridad democrática —que no hubo
ninguna seguridad democrática—, lo que hicieron fue falsos positivos, matar
jóvenes. Hoy quieren lo mismo, pero yo creo que el pueblo colombiano está
despertando.
Ojalá
despierte del todo y vamos a construir la paz. Yo sí le apuesto a la paz: la
paz urbana es necesaria, la paz rural es necesaria. Ojalá este pueblo despierte
y le metamos duro a la paz. La paz es muy importante.
¿Alguna zona vedada en la que no te permitan el
ingreso?
No,
ninguna. Yo me he metido en todas partes. En el sur del país, en el oriente, me
meto a todos lados en los barrios populares, sin temor alguno. Yo soy un
constructor de paz y lo voy a seguir haciendo.
¿Cómo ve a Bello?
Llevado
el putas, llevado el putas. Aquí lo que tenemos es un alcalde… porque es el
alcalde que gobierna desde la cárcel. Eso es clarito. Y una alcaldesa que se
dedicó a bailar: aquí no gobierna.
Gobiernan
desde la cárcel, a través de un testaferro. Ese señor es el que tiene que ir a
la cárcel a recibir órdenes. Eso es lo que está pasando.
Entonces,
es un gobierno desde la cárcel. Se están robando todo aquí. Bello está vuelto
un mierdero, un mierdero. Esa es la realidad.
A
mí me da tristeza con Bello. Y los hechos de corrupción son terribles. Es que
han ejecutado 1,8 billones —así, a dedo— en el periodo que lleva esta señora.
Una
universidad, por ejemplo: ni un solo alumno, ni uno solo, ni un solo alumno… y
se han gastado 7.000 millones. Lo del Parque de Artes y Oficios, lo de la plaza
de mercado… eso es lo que pasa en Bello. Es una tragedia.
A
mí me da mucho pesar de Bello lo que está pasando.
¿Cuál es la propuesta para ese próximo periodo de gobierno que se viene desde León Fredy, como senador?
Seguir
acompañando este gobierno. Seguir entregando tierras, seguir construyendo
colegios, seguir construyendo universidades. Seguir acompañando todo esto.
Seguir
llevando soluciones médicas, seguir arreglando hospitales, como en Bello, por
ejemplo. Yo conseguí 10.000 millones de pesos para Bello, para arreglar todos
los centros de salud de Bello. Todos los centros van a estar… porque yo
conseguí esos 10.000 millones.
Pero
también hacer control político desde el Senado. Hacer control político contra
los corruptos de Bello. Y los voy a denunciar, como lo he hecho siempre.
Aquí
tienen que caer más corruptos, tienen que caer más, porque le han hecho mucho
daño a este pueblo. Y lo voy a seguir denunciando desde el Congreso, desde ese
micrófono, como lo he venido haciendo.
