¿Cómo va la campaña?
Muy bien. Hoy estamos recorriendo Antioquia. Llevamos más de un año haciéndolo, pasando por cada uno de los municipios, pero con un ejercicio muy básico dentro de la política. Y es que no es hablando, no es prometiendo lo que no se va a cumplir. Es escuchando a la gente, conociendo sus problemáticas.
Por eso esta campaña se llama Un Congreso
para la gente, porque tenemos que volver a acercar a la ciudadanía a la
política. Los políticos han alejado a la gente, y nosotros lo que estamos
haciendo es devolviéndole la política a la gente, porque para eso se hizo: para
mejorar las condiciones de vida.
Entonces hoy estamos llevando el mensaje y,
sobre todo, escuchando a la gente en cada territorio de Antioquia.
Sus orígenes políticos son en el municipio de Bello. Iniciaste más o menos desde 2015 o 2016. Contanos ese recorrido hasta hoy.
Bueno, esto no ha sido una campaña de jefes políticos. Por el contrario, Felipe
Restrepo ha sido un líder social hecho a pulso, desde el barrio, desde cada
territorio. Y sobre todo con una esencia: esto no nació de la política
electoral, sino de la política social.
En defensas, en luchas; en defensa de la vida,
en defensa de los derechos humanos, en defensa de las causas más justas. Y ese
ha sido Felipe Restrepo: una persona que ha batallado y que, sobre todo, ha
puesto su nombre.
Porque sabemos hoy de la incidencia que se debe
tener, y sobre todo porque la política hoy necesita eso: necesitamos ocupar las
instituciones para tomar las decisiones más trascendentales sobre la vida de
los seres humanos.
Justo en ese origen, estuviste en el Partido Verde. ¿Por qué dar el cambio hoy al Partido de la U?
Sí, tuve el gusto y el honor de estar en el partido Alianza Verde desde sus
comienzos en Antioquia. El Partido Verde había sido un partido muy bogotano, y
tuve la oportunidad, desde la ola de Mockus, de construir ahí un proceso muy
alternativo.
Desafortunadamente, en Colombia hoy los partidos
han perdido su esencia. En todos los partidos vas a encontrar gente buena y
gente mala, pero hay cosas que muchas veces se hacen insostenibles. Y yo en el
partido Alianza Verde ya no me sentía cómodo. La esencia de Felipe Restrepo no
se sentía cómoda allí, porque ya había muchos pesos que no se podían cargar.
Entonces decidimos alivianar y, sobre todo,
seguir haciendo el mismo trabajo social que se viene haciendo durante todos
estos años: más de veinticinco años. Por eso decido dar un pie al costado,
también respetando muchas diferencias políticas y sobre todo en lo local.
Tú ahorita lo mencionabas: nuestra casa ha sido
el municipio de Bello, pero se ha ido expandiendo a todos los municipios de la
región y del departamento de Antioquia.
Entonces siempre ha habido un lema: donde uno no
se sienta cómodo, no se puede quedar. Y por eso decido irme de la Alianza
Verde, respetando mucho los liderazgos que allí surgen o que van en vía de
impulsar lo que hacemos: hacer política.
En ese sentido, se nos abren unas puertas. Yo he
sido una persona de construcción partidista, pero sobre todo de construir un
proceso social que vaya en vía de defender a los demás.
Y hoy nos toca desde el Partido de la U, porque
incluso muchos de los partidos alternativos cerraron líneas. ¿Y por qué? Porque
se politizó ya demasiado desde la persona y no desde la esencia para lo que fue
concebida la política.
Entonces hoy, desde el Partido de la U, se nos
permite autonomía, se nos permite poder hacer política de la misma forma que la
hemos hecho siempre. Y por eso hoy ese es el partido, esa es la plataforma, ese
es el autobús para nosotros llevar nuestras ideas.
Por eso decido irme del Verde y hoy tomar las
banderas del Partido de la U.
¿Consideras que los partidos han caído en el caudillismo?
Total, sí. Una particularidad de Felipe Restrepo es que no sigue mesías. Al
único Mesías que sigue es a Dios. De resto, no seguimos.
Y a las personas que se equivocan les vamos a
decir dónde se equivocaron, y a las personas que aciertan les vamos a decir
dónde acertaron. Pero aquí no podemos ser focas y sencillamente aplaudir porque
nos “acolita” en un proceso político.
Y fue lo que me pasó incluso con el Gobierno
Nacional. Yo con el presidente Gustavo Petro tengo ciertas diferencias. Puede
que haya hecho muchas cosas buenas, pero las banderas que yo enarbolo alrededor
de la paz, alrededor de la justicia social, no se vieron enmarcadas en este
gobierno que decía ser el gobierno del cambio.
Y por eso también decido alejarme. Porque, como
le digo, yo no aplaudo como foca, sino por el contrario: yo vengo a hacer un
control político desde el escenario donde esté. Y por eso es que se toman las
decisiones políticas hoy.
Hoy no tengo jefes políticos. Hoy los jefes son
la misma ciudadanía: la gente que defiendo a capa y espada, para que le sea
entregado lo que nunca se les ha dado.
¿Cuáles son esas críticas que le haces al Gobierno Nacional?
Aquí difiero con el Gobierno Nacional. La crítica más fuerte que yo hago es que
hoy están generando una política de odio, y esa política de odio no permite
edificar.
Uno debe construir con el distinto, incluso
marcando diferencias, pero poniéndose de acuerdo en lo fundamental. Y para mí
es muy feo lo que pasa hoy con el uribismo y con el petrismo, porque eso es lo
que no permite que el país avance.
La ciudadanía queda en medio, esperando solución
a las problemáticas, y ellos peleando, mirando quién es el bueno y quién es el
malo. Esa es la crítica más grande que le hago a este gobierno.
La otra crítica que le hago a este gobierno es
el asunto de la paz. La paz se les convirtió en un eslogan. Y es una bandera
muy nuestra defender la paz real.
Entonces critico mucho lo que se hizo con la
“paz total”, porque fue un completo sofisma de distracción. No se avanzó en
nada, no se brindaron las herramientas necesarias. La paz se construye con
oportunidades. La paz se construye dándole la oportunidad al otro para que
tenga otros referentes, para que pueda generar otras condiciones de vida, y
este gobierno no las ha brindado.
Esas son las grandes diferencias que tengo con
el Gobierno Nacional.
Fuiste un defensor fuerte y profundo de la plaza de mercado, pero también de lo que mal se denomina “las invasiones”. Llegando al Congreso, ¿qué vas a hacer en pro justamente de estos dos grupos que se han visto afectados?
Es una excelente pregunta, y es otra crítica que le hago al Gobierno Nacional.
Pasó el “Gobierno del cambio” y los asentamientos humanos, no solamente en el
municipio de Bello, sino en toda Colombia, siguen siendo asentamientos humanos.
Hoy no le hemos dado dignidad al pueblo, cuando
es cuestión de voluntad política: poder regularizar y después poder
titularizar, para que la gente pueda decir que tiene una vivienda digna, que
tiene su casita.
Y yo creo que desde ahí es donde vamos a aportar
desde el Congreso de la República: para que esos asentamientos humanos dejen de
ser asentamientos, y sean reconocidos como sujetos no solamente de derechos,
sino de inversión social. Que el Estado llegue a impactar sus vidas.
Necesitamos que en Nueva Jerusalén, en Granizal,
en todos los asentamientos que tenemos en Antioquia, lleguen oportunidades en
salud, en educación; que haya un manejo integral de barrios donde se nos
permita crecer, donde la gente pueda vivir dignamente y, sobre todo, sin miedo.
Ese es el aporte que Felipe Restrepo va a
entregar desde el Congreso de la República.
Y con el tema de la defensa de lo público, como
fue la plaza de mercado, me siento orgulloso. Saber que un espacio que iban a
utilizar para una infraestructura inmobiliaria hoy sí se vaya a convertir en
una plaza de mercado, y que los comerciantes que toda la vida han estado allí
van a seguir estando, es fruto de una lucha que nos dimos desde hace muchos
años. Ese era el fin: no dejarnos robar ese espacio.
Felipe Restrepo va a ser un defensor de lo
público en el Congreso de la República. Va a seguir defendiendo cada centavo,
cada peso de todos los colombianos, no solamente de los antioqueños, sino de
todos los colombianos.
Y voy a dignificar, como te decía ahorita, no en
esa pelea absurda entre el petrismo y el uribismo, sino por el contrario: yendo
al Congreso a proponer, a cuidar, a levantar la voz cuando se tenga que
levantar, pero con respeto por la diferencia, con respeto por el otro.
Si el otro piensa diferente, escuchémoslo más a
fondo, para poder encontrar puntos medios y poder sacar adelante a toda una
sociedad que nos está esperando y que hoy no cree en la política. Pero nosotros
queremos que vuelvan a creer.
¿Qué otras iniciativas se van a llevar al Congreso para convertirse en ley? ¿O qué otras leyes se les pueden dar trámite para que tengan más herramientas jurídicas?
Bueno, yo creo que esta campaña es, si no es la única, de las pocas que tiene
ya elaborados proyectos de ley.
Hay un proyecto muy importante. Yo soy
bellanita, del municipio de Bello, y sabemos el flagelo que nos ha tocado vivir
durante más de cuarenta años con el tema de la violencia, las estructuras
delincuenciales y toda la guerra que hemos padecido.
Y yo creo que eso se tiene que convertir en una
oportunidad gigantesca para una ciudad que debe estar a la vanguardia de su
vecino, que es Medellín. Para nosotros, la apuesta es que Bello pase a ser una
ciudad distrito especial de paz.
Yo creo que aquí debe haber el plan piloto de la
paz real. Nosotros hablamos de paz real y queremos enmarcar eso, porque si lo
hacemos en Bello, vamos a ser capaces de hacerlo desde cualquier territorio de
Colombia.
Esa es una bandera que enarbolamos y que vamos a
construir, porque la paz no es un eslogan. La paz tiene que ser justicia
social. La paz tiene que ser oportunidades. La paz tiene que ser generar otros
referentes.
La paz tiene que ser vivir sin miedo: no ser
extorsionado, no ser robado, no ser violentado, ni matado. Y yo creo que nos
merecemos eso.
Hoy hay una oportunidad enorme para que Bello se
constituya como ese piloto de la paz real.
¿Cuál sería ese modelo? Llevémoslo a la práctica. ¿Cómo sería ese modelo de paz real o ese distrito de paz real?
Bueno, lo primero es que hay que llenar de fundamentos jurídicos, hay que
hacerle un marco jurídico y legal a un asunto de construir, no llamémoslo
“negociación”, sino un consenso entre Estado, ciudadanía y estructuras
organizadas delincuenciales.
Yo creo que puede haber una voluntad de
construir escenarios de sana convivencia en el territorio. Y esos modelos ya
nosotros los tenemos concebidos, elaborados, estructurados en un proyecto donde
vamos a hacer programas y planes piloto en cada territorio.
Vamos a hacer, digamos, unos grupos de base
social donde la ciudadanía sea el centro, donde la ciudadanía sea el garante
para que el Estado y los actores se puedan sentar, pero que no los olviden a
ellos.
Porque las mesas de tres patas no cojean; las
mesas de dos patas sí cojean. Y el Estado no puede seguir haciendo procesos de
paz con las estructuras solamente, sin tener en cuenta a la ciudadanía.
La ciudadanía es la que va a brindar las bases.
La ciudadanía hoy sabe qué es lo que hace falta en los territorios: qué es lo
que hace falta para que le arrebatemos a los jóvenes a esas estructuras, cómo
podemos eliminar las economías ilegales y cómo podemos reemplazarlas por
oportunidades, para que la gente pueda generar riqueza desde su mismo
territorio: desde la economía circular, desde el mercado, desde poder generar
iniciativas.
Nosotros no les estamos diciendo que abandonen
las armas para que se conviertan en trabajadores. Por el contrario: les estamos
diciendo que ese liderazgo que han ejercido de manera negativa pueden
utilizarlo de manera positiva, construyendo empresa, construyendo otro tipo de
formas.
Si eliminamos las economías ilegales, la gente
va a vivir diferente. Porque si eliminamos la extorsión, por ejemplo, la gente
en la casa no va a pagar la vacuna; el negocio no va a pagar la vacuna; las
construcciones no van a pagar la vacuna.
Si eliminamos la extorsión, eliminamos un
problema gigantesco de raíz, y la gente va a poder vivir diferente.
Finalmente, ¿cuál es el análisis que vos haces de esas estructuras? Siempre las hemos tenido en el municipio de Bello y hoy ya son unas estructuras muy grandes que operan a nivel nacional. ¿Cuál es el análisis que vos haces de lo que permite, o ha permitido, a lo largo de los gobiernos, que sigan existiendo esas estructuras y que, por más que se quieran eliminar, no desaparezcan, sino que solo cambien el nombre?
Es algo muy claro, Santiago: lo primero que hay que hacer es reconocer que esas
estructuras hoy son factores reales de poder en el territorio.
Hablemos primero de la ausencia del Estado. La
ausencia del Estado, cuando no hace presencia en los territorios, deja hambre,
deja pobreza. Y esos son los factores que desencadenan la violencia en
Colombia.
Nosotros tenemos que ir a esos factores para
poder solucionar un montón de problemáticas. Porque la casa, la familia que no
tiene recursos… ¿los jóvenes hoy qué referentes van a tener? Pues van a tener
el pelado del barrio que tiene su moto, que mantiene su platica en el bolsillo,
que tiene las mejores mujeres.
Esos son los referentes que hoy tienen nuestros
jóvenes. Y por eso se desencadena más violencia y más violencia. Y las
estructuras siguen engrosando, y engrosando, y engrosando.
Lo que hacen esas estructuras es generar un
para-Estado, porque ellos solucionan problemas incluso en los mismos
territorios. Y no debe ser así. Debe haber un Estado que nos garantice a
nosotros un poder estructurado sobre el territorio.
En ese orden de ideas, Santiago, lo que debemos
hacer es ir a la causa raíz y solucionar esa causa raíz. Y si es con
herramientas del arte, la cultura, la educación, el deporte, pues se las
entregamos como oportunidades a estas personas que hoy están creciendo en los
barrios. De seguro vamos a generar otros referentes.
Lo otro son esas economías ilegales, como el
microtráfico, como la extorsión. Podemos reemplazarlas. Incluso la generación
de riqueza hoy —y es otra de las cosas que nosotros vamos a llegar a aportar—
es importantísima.
Si el gobierno o el Estado apalanca las
posibilidades para generar riqueza, podemos erradicar esas economías ilegales y
comenzar economías legales. Dentro de… incluso no lo llamemos “estructuras”,
pero hablemos de grupos organizados en los territorios que puedan basarse en
economías legales y que no infundan odio ni miedo en la ciudadanía.
Es la única forma en que nosotros vamos a poder
avanzar en ese sentido. Las estructuras delincuenciales hoy se hacen más
fuertes gracias a la ausencia del Estado.
¿Cuál sería el mensaje para las personas que vayan a leer esta entrevista?
Felipe Restrepo nunca se ha ido. Felipe Restrepo siempre ha estado allí,
defendiendo al comerciante, defendiendo al joven, defendiendo al más
vulnerable, y sobre todo con causas y luchas. Y lo vamos a seguir haciendo
desde cada punto, desde donde la vida y Dios nos permitan.
Felipe Restrepo hoy pone su nombre en
consideración de la ciudadanía para que volvamos a acercar la política a la
gente. Para que la política brinde soluciones y no problemas, para que la
política vuelva a ser dignificada y, sobre todo, para que la gente sienta una
buena representación.
Y eso es Felipe Restrepo.
Invito a toda la ciudadanía, no solamente de
Bello, sino de todo Antioquia, a que pueda conocer nuestro liderazgo, a que se
enamore de nuestras propuestas, a que vea que esto no es una campaña de mesías,
ni de jefes políticos, ni de estructuras que funcionan en lo individual.
Esto es una campaña que se pone a disposición de
la gente, y que vamos a seguir trabajando para la gente.
